domingo, 11 de diciembre de 2016

Nieve

Vió como se levantaba y se iba. Y sin poder hacer nada para evitarlo, siguió mirando a través del cristal con el café pegado a los labios y una sonrisa triste en los ojos. Era un cálido día de Diciembre con un tímido olor a canela. El vestido rojo ya no se distinguía entre la multitud. Y casi no parecía rojo. Esta vez casi coinciden sus miradas. Volvió a casa dejando palabras en la nieve. Al llegar a casa colgó la sonrisa y el abrigo. A la mañana siguiente durante el desayuno, recordaba haber soñado la noche anterior con un vestido rojo que se perdía en la lejanía.

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