miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cárcel

Mis ojos cometieron un error.

Incluso se le podría llamar delito.

Lo curioso es que nadie se percató. Ni yo.
De hacerlo, nadie me avisó. Hubiera intentado evitar las consecuencias o al menos prepararme para ellas.

Fue tan tarde cuando me enteré de qué había pasado que sólo podía observar inmóvil cómo mis mayores temores, día a día me dejaban el periódico en el buzón cada mañana.

Nadie me creyó.

Era lógico, parecía un  chiste.

Ni yo lo creía, por eso cuando intenté hacer algo, ya no era tarde, era imposible.

Acabé acostumbrándome a despertarme y a dejar que todo girase de manera estática.


Y así fue, cariño, cómo me convertí en mi cárcel tras enamorarme de ti.
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domingo, 11 de diciembre de 2016

Nieve

Vió como se levantaba y se iba. Y sin poder hacer nada para evitarlo, siguió mirando a través del cristal con el café pegado a los labios y una sonrisa triste en los ojos. Era un cálido día de Diciembre con un tímido olor a canela. El vestido rojo ya no se distinguía entre la multitud. Y casi no parecía rojo. Esta vez casi coinciden sus miradas. Volvió a casa dejando palabras en la nieve. Al llegar a casa colgó la sonrisa y el abrigo. A la mañana siguiente durante el desayuno, recordaba haber soñado la noche anterior con un vestido rojo que se perdía en la lejanía.
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