sábado, 21 de noviembre de 2015

Estrellas.

El mar estaba estrellado, Y eran más las lágrimas en su rostro que estrellas en el mar. Se dió cuenta de que la estaban abrazando. Y a cada beso parecía que se perdía más en aquel laberinto de constelaciones.El mar seguía  brillando, temblaba, tranquilo y seguro. ¿Para qué nadar si no tenía puerto fijo? Se hundió. En el silencio, En el mar. En el miedo. En las estrellas. En la oscuridad. Se hundió para vivir: acabó flotando. Nadie le preguntaría el porqué de su ropa mojada,  nadie vería las estrellas enredadas en su pelo ni que ahora el brillo de su mirada pertenecía al mar. Nadie asociaría su voz con el susurro de las olas ni su sueño con la luna. Que al andar parecía que flotaba y ni siquiera ella misma se daba cuenta. Había aumentado la sal en sus lágrimas y disminuido el sol en su sonrisa.

El mar no volvería a brillar como la noche que se enamoró de ella,

domingo, 15 de noviembre de 2015

Locura.

Querida Alicia:
Te escribo  desde el País  de las Maravillas.  Se te echa en falta.  Cada martes pienso en ti,  como llevo haciendo durante el último Siglo.  Extraño aquello que hacías cada minuto...  Ah,  sonreír.  Sé  que no me contestaras,  nunca lo has hecho, aún  así  yo te quiero, ¿qué me queda sino? Sin ti y tu olor a realidad... Recuerdo cuando llegaste por primera vez: no sabías  soñar.  Me pregunto si te habrás  olvidado o si sigues haciendolo.  Me encantaría  que me hubieras conocido,  haber  oído tu risa  y tu voz.  Para mi siempre fuiste  y serás  una ilusión  más  de las que me rodean pero la única  maravilla que he visto.  Aquella niña que hablaba con las flores mudas y reía  con los animales invisibles del bosque de edificios  al que llamaba hogar.  Aquella  niña,  que sin saberlo,  huyendo de la realidad,  se encontró de bruces con ella.
¿Qué  fue de esa niña,  Alicia?