domingo, 19 de octubre de 2014

Frío.

Quiero que esta noche llueva.
Quiero dormirme esta noche escuchando como la lluvia golpea mi ventana, preguntándome si puede entrar, ignorando mis respuestas.
Quiero que me haga recordar. Recordar historias, historias que la tienen de banda sonora.
Una manta, un libro y un café. Y a poder ser, tú.
Pero tú sólo estás en la lluvia, en el olvido, en la nostalgia. En el frío. Tú sólo me acompañas cuando estoy sola. Quiero que esta noche llueva para estar contigo.
Hace mucho tiempo que no hablamos, maldito verano...
Para ser sincera, te echo de menos, me gustaría conocerte.



Quiero que esta noche llueva y volver a soñarte.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ella


La gente viene y va.
Se acercan y se alejan.
Nos dejan.
Nos dejan con la única persona que nunca nos va abandonar.
La que mejor nos conoce, aunque se resista.
La que siempre nos escucha, aguanta con nosotros en los peores momentos.
Nos presenta a más gente, que se irá. Tarde o temprano. Y ella volverá. Volveremos a quedarnos solos con ella.
Una persona que no vemos siempre, y si vemos, es al revés.
Y al final sólo nos tenemos a nosotros mismos.

Espejo

Las palabras se disparan, una tras otra, rompiendo candados, quemando muros. Despertando viejos fantasmas.
Como si aquella pantalla fuera un espejo. Rompe a llorar.
Le han cortado la mordaza del silencio. Rápido, fuerte, brusco.
Duele.
Duele saber que no es un sueño. Duele saber que no es su única protagonista.
La realidad la entierra.
Lee, asume, reconoce. Sus miedos, sus dolores, sus sombras  que se presentan en tercera persona, también marcaron a la persona que está al otro lado. Y como ellas otras tantas personas, sin rostro, sin confianza,  sin realidad. Otra tantas personas  que odian, que viven soñando una pesadilla en blanco y azul.
Tras ese momento, acordaron prestarse las sonrisas y los colores. Reconstruir los muros y saltarlos. Aquel siguió siendo su secreto, compartido ahora. Aquellas que habían sido dos pasaron a ser una.

viernes, 10 de octubre de 2014

Infinito.

Se me acaba de aparecer una historia. Dice ser nuestra. ¡Qué coincidencia encontrarnos aquí tú y yo! Pensaba que no teníamos nada. Pero vaya si tenemos.
Ha venido, preocupada a preguntarme si es normal no tener final. El resto de historias que conoce lo tienen. Ella también quiere uno. Le da igual que sea feliz, triste, abierto o cerrado. Quiere un final.
Me sorprendió, no sabía que teníamos tu y yo algo más en común que el lugar donde vivimos. Pero vaya si tenemos.

-¿Cómo eres?- pregunté- ¿Eres feliz, eres triste?¿Eres una historia romántica o de aventuras?

No obtuve respuesta. Cuando miré, vi que sólo tenía escrita una línea en la primera página, como una pequeña cicatriz. Al acercarme pude ver con claridad lo que ponía:

"Se ignoraban mutuamente a conciencia".

Y yo que pensaba que no nos conocíamos, !y vaya si nos conocemos!








                                                                                                                                     

jueves, 10 de julio de 2014

Compromiso.

"Es curioso. No se me había pasado nunca por la cabeza. hasta hoy eran historias de princesas con un infinito de final. Pero ahora forma parte de mi día a día. De mi realidad. Porque esto no es un sueño. Puede ser más o menos duradero, pero es real. Algún día leeré la última página, puede que coloque este libro en la estantería y allí lo olvide, puede incluso que algún día lo regale...
Puede.
 Un día, una página.
No quiero que termine, no sé cuanto me falta para acabarlo. No quiero saberlo."

La probabilidad hizo que esta última palabra se derritiera al contacto con el agua.
No tenía porque llorar. Era feliz. No era una afirmación, era una imposición, era orgullo, era engaño. Al fin y al cabo era de todo menos felicidad.
Ella no lo sabía y le ponía el mismo nombre. El que debía ser, no el que era.

Lloraba.

Tenía que ser feliz. No lo era.

Eran lágrimas de dolor, de frustración, de olvido, de perdón y sobretodo de autocompasión. Lágrimas de conocida ignoracia.

Cerró el cuaderno.
Se sentó en la cama abrazada a uno de los peluches que le había regalado en su tercer mes de relación.
Se torturaba.
 Se ataba a su dolor.


Culpando a la comida de mala calidad se quedó tres días en cama. La medicina de la atención surtió efecto  y su infundada felicidad volvió a crecer. Aguantó así hasta que conoció a alguien que le presentó  el cariño mutuo, sin prejuicios, ni compromiso, ni orgullo.
Sólo ellos dos.
Era feliz. No lo sabía. Lo sentía.








miércoles, 9 de julio de 2014

Días.

Hay días buenos, malos, regulares, horribles, o increíbles. Lo que siempre hay, son días. El día de tu cumpleaños, el día en el que tienes un examen, el día que conociste a la persona que le da la vuelta a tu mundo, el día en el que tu grupo preferido da un concierto al que vas a ir. Cualquiera de ellos pueden ser, buenos, malos, regulares, horribles o increíbles, pero siguen siendo días. Hay días que son un poco de todo. Hay días en los que no sabes si estás bien o estás mal, simplemente estás. Hay días de sofá, manta, música y soledad, días de pensar, de descubrir, conocer y reconocer. Hay otros días, que son de calle, fiesta, amigos y risas, días de olvidarse de todo, vivir cada segundo, olvidar que un día tiene 24 horas y vivir 30.  Hay días que se necesitan, días que apetecen, días a los que tememos. Hay días para olvidar y otros para recordar.Todos tenemos días así. Lo difícil es saber que tipo de día tenemos. Y entre día y día, pasa la vida.
  
    
             

martes, 8 de julio de 2014

Blanca.

 Una noche más. La hoja blanca, delante de ti. Tan blanca como tu mente, vacía de ideas. Momentos de duda, momentos de arrepentimiento, momentos de ‘¿y si mejor…?’, de indecisión, de inseguridad. Momentos en los que no sabes que sientes, sientes que debes de gritarlo, pero…gritar, ¿el qué?. Frustración al no poder. Sentada, repitiendo inconscientemente movimientos inútiles. Desbloqueas el teléfono. No hay ningún mensaje. Soledad ante una hoja vacía. A las agujas les da igual que la hoja siga vacía, incansables, giran. Y así, la luz pasa a desaparecer y el sueño aparece con la luna.  Una vez acostada, sueñas con esa hoja que dejaste en blanco, miles de palabras  se tatúan en ella formando lo que tú querias decir pero no pudiste. Se adaptan al papel perfectamente.  Te abandonas en la noche, aferrándote a la visión de esa hoja que ya  no está vacía.  Al levantarte, todo se repetirá. La hoja, seguirá allí, blanca, vacía.


TYL

lunes, 7 de julio de 2014

V de Venecia

 Con V de vacaciones. Venid a perderos entre mi laberinto de calles. Variedad de historias que vienen y van. Se pierden. Sueños vagabundos pasean, bajo el Rialto. Arriba y abajo. Venid a perderos en una confusión de máscaras. Vivos colores que suben y bajan, burlándose de los viajeros. Visitad desde la Basílica de San Marco, proyectadas en el suelo las vidrieras. Macabras sombras en el puente de los suspiros. Arlequines en las entrecalles practicando malabares imposibles. Recorred la isla en vaporetto. V de Venecia. Y V de volver.



sábado, 5 de julio de 2014

Buenas noches.


A estas horas, la gente suele desear dulces sueños a las personas a las que aprecian. Os quiero desear buenas noches. Buenas noches para pensar, para olvidar, incluso, puede que buenas noches para conocer. La noche viene acompañada de todo lo que no hemos hecho durante el día, dormir, descansar, soñar y pensar.. Por la noche, pensamos, pensamos acerca de lo que hemos hecho durante el día, de lo que haremos al día siguiente, o de lo que nos gustaría hacer...
Por la noche decidimos, o al menos, tomamos decisiones. Antes de dormir, viajamos, al futuro o al pasado, pero nunca nos quedamos en el presente. La noche está para soñar, y eso es lo que hacemos, ya sean pesadillas o sueños agradables, estemos dormidos o despiertos, soñamos. Este texto es un sueño, un intento de expresar un sueño y es que mi sueño es escribir. Buenas noches.